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martes, 21 de agosto de 2012

Undécimo (Sí, se dice así) Capii:

- Bueno, ping-pong, al final no vas a ser mediocre luchando, ¿Eh?
- ¡¡¡SE DICE CHIMPUN, CERDO ANALFABETO ESPACIAL!!!
- Dejadlo ya, chicos, o con todo este barullo no podremos entrenar - Hasta Nuria se había puesto seria - ¡CHIMPUN, NO HABLES ASÍ A LUCAS, QUE ES MI... vecino *ejem*! - ahí fue cuando tosió para evitar que la viéramos sonrojada - Y Lucas, haz el favor de llamarla o por su mote, que es CHIMPUN / CHINPUM, o por su nombre, que es Uxía - Dijo esta vez, con más dulzura.
- ¿Y cómo hacemos aquello del eclipse? - pregunté,  intentando centrarnos. A ver, momentos románticos sí, pero en público ES OTRA COSA.
- Era encajando los medallones, tú a la derecha y ella a la izquierda ¬¬ - Al parecer, Marcos también estaba hartito.
- A ver... - dijimos a la vez, acercándolos lentamente. Cuando a penas estaban a un centímetro...
- ¡¡¡NIÑAS!!! Os llama la madre de Teresa, que o subís o dormís en las escaleras - Gritó Mercedes desde el salón.
- ¡¡Bueno, me voy, chicas!! ADIÓS, CERDO ESPACIAL Y Su hermano el simpático ^^ -  Dijo Chimpun, mientras se sentaba sobre su alfombra voladora (hecha de hojas de palmera trenzadas) y se alejaba.
- ¡Adiós, ping-pong!  No te pierdas mañana el eclipse solar, ¿Eh? Que no tienes tú mucha pinta de ser de esas que ven los momentos tan únicos y románticos, ni siquiera pareces ser suficientemente amable y FEMENINA para tener un nov...
- ¡¡¡CÁLLATE, MISTER CUBITO-DE-CRISTAL!!! - Fue lo último que le oímos decir. Eso, y el sonido de un dardo somnífero acertando en un trasero. Y también un ronquido de Lucas ^^.
- ¡Niñas! ¡Dice la madre de Teresa que o subís ya o baja y os lleva de las orejas!
- ¡Ups! Creo que tenemos que irnos sí o sí - dije, caminando hacia dentro de casa.
- ¡Y tanto! Todavía me duelen las orejas del último tirón... - corroboró Nuria, saliendo detrás de mí.
- ¡¡¡DORMID CON LA VENTANA ABIERTA!!! - avisó Lucas entre ronquidos. Tuvo que alargarlo, porque sin una razón lógica nosotras no hacemos NADA - Anunciaron una subida de temperaturas en el telediario del mediodía...
- ¡Vale, pero si hacéis lo mismo, poned el antimosquitos! - avisé - Les gustan las cosas dulces...  - susurré esta vez, haciendo reír a Nuria.
- Increíble, un simple fin de semana y estamos pilladas por ellos...
 Aquella noche, cenamos tranquilamente, nos dimos dos buenas duchas (Sudor de entrenamiento + Sudor de batalla = DUCHA URGENTE) y nos acostamos. Yo en seguida me dormí, (Lo siguiente me lo contó todo Blaze) al igual que Nuria, pero más o menos a medianoche, una sombra se coló dentro de la habitación con un suave revoloteo y se posó al lado de mi prima.
- Nuria... ¿Nuria?... Nuria, despierta... ¡Bueno, a la caca! - la cogió en brazos y con el mismo revoloteo con el que entró, salió. Poco después, ya habían llegado al puente del milenio (Un sitio desde el que se puede ver gran parte de la ciudad), desde donde se veían todas las pequeñas lucecitas del centro.
- Nuria, chocolate volando... - susurró Lucas, todavía con ella en brazos.
- ¿Erm?... ¿¿EH?? ¿CHOCOLATE? ¡¡¡¿¿¿DÓNDE, DÓNDE???!!! - gritó Nuria, poniéndose rápidamente en pie y escrutando el cielo moviendo tanto la cabeza que era imposible ver nada. - ¡Eh, espera!... El chocolate no vuela, mala persona... -  Dijo entonces,dándose cuenta y propinando a Lucas un suave puñetazo en el brazo. Ahí fue cuando él le lanzó un cuadradito nestlé, que ella atrapó con la habilidad de un perro hambriento.
- ¿Ves como sí vuela? - Respondió él, apoyándose en la barandilla para observar as vistas.
- Bueno... Visto así sí que vuela... ¿Me has traído en brazos hasta aquí?
- Sí, pero al ir transformado es fácil...
- ¿Transformado? ¿Y tu arco, dónde está?
- Fíjate bien en mí...
Nuri observó con atención: Zapatillas normales, pantalones normales, camiseta normal, muñequeras metálicas, pelo normal... ¿Muñequeras metálicas? 
- ¿Qué hacen esas muñequeras?
- Controlan la electricidad. ¡Es divertido! - Y, como el director de una orquesta, comenzó a encender y apager todas las luces de la ciudad, haciendo bailar los brillos. Nuria lo observaba maravillada hasta que...
- Lucas...
- ¿Eh? ¿Qué?
- Me has traído en brazos... ¿Verdad?
- Sí.
- Sujeta por el cuello y la parte de atrás de las rodillas... ¿Verdad?
- Sí... No entiendo a dónde quieres lleg...
- ¡Estoy en pijama de verano! En esa pose me has visto las...
- No vi nada... Blaze me lo impidió.
- ¡Pero si te lo impidió... ¡Significa que lo intentaste!!
- Bueeeeno... Puede que un poquito... Pero es que... - cada vez se acercaba más a ella, deslizando los brazos por la barandilla - Es que... - 3 metros... 2... 1... 50 cm... - ¡Es que te quiero! - Y se abalanzó sobre ella. Se quedaron los dos quietos, así, abrazados entre el (cabe admitir asqueroso) suelo del mirador del puente (La punta de arriba, para que nos entendamos) y las estrellas.
- Lucas... - Susurró Nuria en aquel abrazo.
- ¿Sí? - contestó él.
- Yo a ti también te quiero - dijo, sintiendo cómo Lucas la estrechaba con más fuerza.
- ¿Eso significa que somos novios?
- A mí no me gusta esa palabra, suena muy... Muy Teresa, no sé si me entiendes... - se disculpó ella.
- Sí, te entiendo. La verdad es que a mí también me suena algo Marcos... Entonces, ¿Amigos con derecho/deber a roce?
- Sí... Mejor... - Y por primera vez, Nuria se sintió la chica más afortunada, feliz y enamorada de todo el universo.
Por la mañana siguiente...
- Hoy es el gran día...
- ¿Por... por qué lo dices? - me preguntó Nuri, con el nerviosismo más evidente que vi en muucho tiempo.
- ¡Porque vamos a machacar a Ella! ¿Y tú tan nerviosa? - pregunté. Aquella mañana Blaze se coló en la ducha para ponerme al día en historias de amor, pero Nun no tenía ni idea. - ¿No será que tienes novio...? - añadí, en tono persuasivo.
- ¿Novio? ¿YO? No te referirás a Lucas... ¡Somos amigos!
- No me mientas, me lo contó Blaze...
- Pfff... ¡Blaze, bocazas! Espera... No tiene boca... ¡BUENO, TANTO TIENE! No te he mentido. Somos amigos, amigos con derecho/deber  a roce...
- No te he oído... - canturreé.
- ¡Amigos con derecho/deber a ROCE! - gritó ella.
- ¿Queríais algo, niñas? - Dijo mi madre, asomando la cabeza por la puerta de mi cuarto. 
- No, nada, que Nuria me estaba recordando que tengo que ponerme pantalones para ir al colegio ^^U - comenté yo. Gracias al cielo que ella había cogido mis pantalones y los tenía en la mano.
 - Bueno, pues vestíos y al cole, que los niños deben estar esperando. - ¡Ay, qué ilu, que ya no les llamaba "los vecinos"! Mientras le explicaba cómo disimular esa clase de cosas, terminamos de vestirnos, nos hicimos un par de bocatas rápidos y bajamos.
- ¡Bueeeenos días! - bostezó alegremente Marcos, ya dentro del ascensor. 
- Sí, sí, lo que tú digas. ¿Cómo has dormido, Lucas? - Dijo Nuria en un tono extrañamente dulce. Ante el codazo que le metí, añadió - ¿Y tú, Marcos? (Es que disimular, lo que se dice disimular, nunca se le ha dado bien).
- Bien... - Contestó Lucas (Demasiado serio como para disimular bien).
- Yo también bien, pero poco. El amigo este que veis aquí estalló la bombilla de nuestra habitación... ¡OCHO VECES!
- Tendría que practicar con sus brazaletes... - trató de disculpar Nuria.
- ¡Ya, pero no en una habitación en la que alguien duer... ¿Cómo sabes lo de los brazaletes? - inquirió Marcos.
- Nuria probó a usar unos mientras tú observabas el combate de Chimpun... A lo mejor él lo vio y probó, quién sabe - dije yo con un deje de aburrimiento. Era la que mejor mentía y aún así sus inexpresivos ojos azules me avisaron de que me había pillado.
- ¡Ah, es verdad! Yo también los vi... Mira que soy idiota... - comentó él, con la risita floja de quien odia equivocarse así. Eso, para mí, significaba un "Luego tenemos que hablar tú y yo y me contarás QUÉ es lo que pasó y por qué lo sabéis todos menos yo".
- Venga... ¡Que no llegamos! - nos apuró Nun. Le hicimos caso y entramos rápidamente al colegio.
***
- Menos mal... - resopló Lucas cuando conseguimos sentarnos (Un segundo antes de que entrara el profesor).
- ¡Psssst! ¡Marcooooooos! ¡Maaaaarcooooooooos! - susurró alguien desde la otra punta de la clase.
- ¿Eh? ¿Qué...? - contestó a Laura, que estaba medio sonrojada.
- Dicen Marta, Elena y... Bueno, yo también lo digo: Si tu hermano y tú estáis libres, queremos que sepáis que nosotras también.
- Oh.. ammm... Vale... Esto... Gracias... - dijo él, más rojo de lo que mi puño estaría tras arreglarles la cara a aquellas tres chonis.
- Teresa... ¿Cómo se supone que vamos a evitar que las hormonas de estos salgan disparadas lejos de aquí? - preguntó mi prima, comenzando a crujirse los nudillos.
- Obviamente, creo que pasear perros NO es la solución... - Eso significaba "Hay que pegarles sí o sí". Lucas nos mandó callar, señalando a Ella con la cabeza:
- Va a leer algo...
Con ese aire de princesita borde que la rodeaba (En mi opinión, claro: En la del resto de la clase seguro que era "Hermosa y elegante") subió a la tarima con un papel en la mano, y comenzó:
- Dulce rosa,
Vuela al viento
pues te digo que no miento
cuando te llamo hermosa.

Rosa negra,
negra rosa,
que de forma lujosa
muy lenta se desintegra.

Rosa, vete
Déjame aquí y vuela,
coje de ida un billete

No, rosa, espera
quédate a ver su muerte,
así te lo pide Ella.

Flipando. Así me quedé. Todos los de la clase aplaudiendo (Incuidos Marcos y Lucas) el profesor también, y mientras tanto nosotras dos con cara de bobas: ¡¡¡Ese soneto lo escribí YO!!! ¡¡¡¡¡ME ROBÓ MI POESÍA!!!!! Y se la enseñé a Nuria el otro día. La única diferencia era que la original acababa con "A ver como muere Ella". Cuando los chicos vieron que no aplaudíamos, pararon JUSTO A TIEMPO de oír a Ella preguntar dudas sobre la poesía. Todos los de la clase preguntando dudas estúpidas, que ella contestaba MAL porque no era la autora.

Continuará...
********************
TeSii: ¡Bueno, tengo que empezar otra entrada para seguir mejor, este punto de la historia no da mucho más de sí..!
De todas todas, necesitaba acabar esta parte ya para dejar un momento romántoco hecho...
¡¡¡Hasta otra!!!